Cientos de miles de inmigrantes participaron ayer en decenas de marchas a lo largo y ancho de Estados Unidos para reiterar su exigencia al presidente Barack Obama para que afronte de inmediato la reforma integral federal de inmigración.
De acuerdo con la coalición Reforma Migratoria para América, conformada por los grupos que organizaron las marchas, alrededor de medio millón de personas habrían participado en más de 80 eventos efectuados en 30 entidades del país.
La mayor manifestación se llevó a cabo en Los Angeles, donde unas 50 mil personas marcharon alentadas por la cantante de origen cubano Gloria Estefan y acompañadas por el alcalde Antonio Villarraigosa, además del cardenal Roger Mahony.
Otras marchas con miles de participantes se realizaron en las ciudades de Dallas, Chicago, Phoenix, Tucson, Milwaukee, St. Louis, Atlanta, Miami, Nueva York y Washington D.C.
“Quiero agradecer a la gobernadora Arizona porque ha despertado un gigante dormido”, dijo el activista laboral John Delgado, quien asistió a una protesta en Nueva York, donde las autoridades calcularon que se reunieron 6 mil 500 manifestantes.
Las manifestaciones, convocadas por una amplia coalición de organizaciones hispanas, nacionales, estatales y locales, además de iglesias de distintas creencias, se efectuaron en forma pacífica sin que se registraran problemas mayores.
Sin embargo, en Washington el congresista demócrata Luis Gutiérrez fue arrestado junto con otras 32 personas al sentarse a la entrada de Casa Blanca, tras la valla de seguridad, en un acto de desobediencia civil para demandar el cese de las deportaciones y la aprobación de la estancada reforma migratoria integral.
Gutiérrez y los demás detenidos portaban camisetas en la que se leía “Depórtenme a mí, no a ellos”, “No No deporten a nuestras familias”.
La gran mayoría de manifestantes en las distintas marchas vistieron camisa blanca en señal de paz y ondearon banderas estadounidenses, como les fue recomendado por los organizadores, a fin de no herir sensibilidades y despertar críticas del resto de la población.
Muchos portaron letreros expresando la necesidad de una reforma migratoria y su frustración por el retraso de la misma.
“Es racista”, dijo Donna Sánchez, una ciudadana estadounidense de 22 años que vive en Chicago, en referencia a la ley, cuyos padres cruzaron ilegalmente la frontera mexicana. “Tengo documentos, pero quiero ayudar a quienes no los tienen”, comentó.
Un grupo de estudiantes indocumentados estuvo de pie sobre una plataforma en un parque de Chicago y reveló su situación migratoria.
Juan Baca era uno de ellos. Baca, de 19 años, cuyos padres lo trajeron de México sin documentos cuando tenía 4 meses de edad, dijo que ha tenido que abandonar la universidad varias veces y trabajar porque no puede llenar los requisitos para obtener ayuda financiera.
“Ha sido una lucha”, comentó. “Perdí la calificación por cuatro meses. En muchas ocasiones uno siente como que no es suficientemente bueno”, lamentó.
En Dallas la Policía estimó que al menos 20 mil personas asistieron a una marcha. Unas 12 personas portaban letreros en los que retrataban a la gobernadora de Arizona como nazi y al alguacil del condado de Maricopa, Joe Arpaio, conocido por sus duras medidas contra los inmigrantes, como integrante del Ku Klux Clan.
En St. Louis, Missouri, los manifestantes se sumaron a la Premio Nobel de la Paz, la guatemalteca Rigoberta Menchú, en una manifestación pacífica en apoyo de los derechos de los inmigrantes.
En la manifestación en Los Angeles, el alcalde Villaraigosa declaró a esa ciudad como “ciudad bilingüe” y expresó su fuerte apoyo a una reforma migratoria a nivel nacional.
El obispo Mahony dijo por su parte que “ante los ojos de Dios todos son legales”.
En Arizona, donde desde la semana pasada se han realizado manifestaciones continuas contra la ley promulgada el pasado 23 de abril por la gobernadora Jan Brewer, que declara como delito estatal ser inmigrante indocumentado, se efectuaron también nuevas protestas ayer.
Miles de personas marcharon en Tucson y miles más se congregaron frente al Capitolio Estatal en Phoenix, para protestar por el nuevo estatuto, considerado como la ley antiinmigrante más dura emitida hasta ahora por un gobierno estatal de este país.
“La ley está específicamente enfocada a la gente café, aun cuando seas de aquí y has estado aquí por cinco o seis generaciones, no te vas a escapar del perfil racial”, denunció frente al Capitolio en Phoenix, Citlelli Anáhuac, vocero del movimiento estudiantil Mexica.
La ley SB 1070 autoriza a las policías locales en Arizona a cuestionar a las personas sobre su estatus migratorio y a detenerlas en caso de que se encuentren en forma indocumentada en el país.
Algunos participantes en varias de las marchas de ayer portaron cartulinas con la imagen de la gobernadora Brewer, a quien se le disfrazó con un uniforme militar nazi, para denunciar el racismo de la ley recién promulgada en su entidad.
Los organizadores planearon las manifestaciones para el Día Internacional del Trabajo, la fecha que fue fijada de plazo al Congreso para que se presentara una iniciativa de ley que regularice a los más de 10 millones de indocumentados que residen en el país.
Ninguna legislación ha sido presentada hasta ahora, aunque el jueves un grupo de senadores demócratas difundió un plan de iniciativa de reforma.
El presidente Barack Obama dijo durante la semana que el Congreso “pudiera no tener el apetito” de incursionar de nuevo en un volátil debate en caso de abordar el tema migratorio.
La coalición Reforma Migratoria para América aseguró que, con su participación, los marchistas enviaron a Obama y a los republicanos en el Senado el mensaje de que ha concluido el tiempo de las promesas vacías, el doble mensaje y los juegos políticos.
La coalición apuntó que la promulgación de la ley antiinmigrante en Arizona ha provocado una crisis nacional que el presidente y el Partido Republicano ya no pueden ignorar.
“Las bases han hablado fuerte y claro este primero de mayo: íYa basta!”, apuntó la coalición.





